¿Qué comer en París? Platos y dulces que debes probar 

París es una de las ciudades más bonitas del mundo. Pero no solo vas a poder disfrutar de su belleza a través de la vista, también a través de su gastronomía. Con la ayuda de nuestros expertos te mostramos qué comer en París para sacarle el máximo sabor a las vacaciones.  

Si tienes la suerte de visitar París, te recomiendo probar los siguientes platos y dulces. Así podrás recargar las pilas a través de sabores espectaculares para seguir disfrutando de una ciudad super bonita. 

1- Croissants  

Los croissants, a primera vista, pueden parecer simples, pero en realidad, son deliciosos pasteles con una elaboración que requiere tiempo y un conjunto completo de habilidades para lograr su perfección. La preparación de estos hojaldres es un proceso que se extiende durante varios días

Estos exquisitos bocados, ya sea acompañados de una taza de café, un vaso de jugo de naranja o disfrutados por sí solos, indudablemente añadirán un toque de alegría a tu mañana. Su textura hojaldrada y su sabor único son verdaderamente inigualables

Además, en Francia, no es necesario sacrificar valioso tiempo de turismo para sentarte a desayunar. A diferencia de las comidas posteriores del día, el desayuno para llevar es una práctica completamente aceptable en este país, lo que te permite saborear tu croissant en cualquier lugar que desees. Así, puedes deleitarte con esta delicia mientras exploras los encantos de Francia. 

2- Macarons  

Los macarons, una exquisitez de origen incierto pero vinculada a la rica tradición culinaria francesa, se destacan como una joya entre los postres. Estos pequeños bocados se distinguen de los macarrones, que son dulces de coco rallado, por su delicada estructura con cáscaras ligeras y aireadas, elaboradas a partir de harina de almendras. Su interior, en cambio, es un placer exquisito que ofrece una variedad de sabores. 

Aunque la verdadera procedencia de los macarons sigue siendo un misterio, las historias han atribuido su invención a personajes históricos como Catalina de Medici o incluso a un convento carmelita francés del siglo XVIII. Independientemente de la versión que prefieras, estos pequeños manjares han conquistado el paladar de la actual París y se han convertido en una delicia icónica. 

Los sabores más populares de los macarons incluyen pistacho, chocolate, vainilla y frambuesa. Sin embargo, te animamos a aventurarte y probar opciones más inusuales como el caramelo de mantequilla salada, el té verde o incluso los macarons con pétalos de rosa, que sorprenderán tu paladar con su singularidad. 

3- Caracoles franceses 

En París, los caracoles son una delicia culinaria que se disfruta de diversas maneras, pero la receta de Borgoña se mantiene como la favorita. Consiste en presentar una docena de caracoles, aún en sus conchas, rellenos con una sabrosa mezcla de ajo, hierbas y mantequilla. 

Es interesante destacar que la creciente popularidad de los caracoles ha llevado a la creatividad de los restaurantes parisinos, que ofrecen variaciones con ingredientes como roquefort, trufa, salsas a base de curry y muchas más opciones. 

Lo mejor de todo es que los caracoles no solo son deliciosos, sino que también aportan beneficios nutricionales, ya que son una fuente rica en hierro y magnesio. 

4- Steak tartar 

Es posible que no todos se sientan atraídos por la idea de consumir carne cruda, pero para los entusiastas de la gastronomía dispuestos a probar cosas nuevas, la experiencia promete ser sumamente deliciosa. 

El Steak Tartar, un plato clásico de los bistros, consiste en carne molida cruda que se sazona con ingredientes como alcaparras, cebolla y pimienta negra. Por lo general, se sirve con una yema de huevo cruda en la parte superior, lo que añade una textura cremosa y un sabor característico. 

A pesar de su actual popularidad en Francia, el origen del filete tártaro se remonta a la Mongolia de la época. En el siglo XVII, marineros rusos lo introdujeron en Europa, y desde entonces ha sido parte de la historia culinaria europea. 

5- Jambon-beurre 

La sencillez es esencial cuando se trata de disfrutar de este delicioso bocadillo para el almuerzo. Un auténtico jambon-beurre se basa en la calidad de sus tres ingredientes principales: jamón parisino, mantequilla y, por supuesto, la baguette maravillosamente crujiente que envuelve esta delicia. 

Dado que la lista de ingredientes es tan breve, es fundamental garantizar que cada uno de ellos sea de la más alta calidad posible. Esto implica tener una baguette con una textura crujiente perfecta, mantequilla francesa excepcional y jamón parisino genuino. Es importante destacar que existe una diferencia sustancial entre este tipo de jamón y la variedad estándar. 

6- Sopa de cebolla 

Otra deliciosa opción culinaria en París que no puedes dejar de probar es la sopa de cebolla, una experiencia verdaderamente reconfortante para el paladar. 

Según la historia, esta receta tiene sus raíces en la época de Luis XV, lo que la convierte en una tradición que ha perdurado por casi tres siglos. En la actualidad, esta sopa se prepara con un caldo de cebolla caramelizada y carne de ternera, y se sirve gratinada con crujientes trozos de pan tostado y una generosa capa de queso gruyère por encima. El resultado es tan delicioso como suena, una verdadera delicia para los amantes de la cocina francesa. 

La preparación de esta tradicional sopa de cebolla francesa es sorprendentemente sencilla, pero refleja la seriedad y la pasión con la que abordamos nuestra gastronomía en Francia. Cada bocado de esta sopa te transporta a la rica tradición culinaria de nuestro país y es una muestra de nuestro compromiso con la excelencia gastronómica. 

7- Queso francés  

El queso francés es una auténtica joya culinaria que ocupa un lugar especial en la gastronomía de Francia y en el corazón de los amantes de los lácteos en todo el mundo. Francia es conocida como la «patria del queso» y con razón, ya que el país produce una increíble variedad de quesos, cada uno con sus propias características únicas de sabor, textura y aroma. Desde el suave y cremoso Brie hasta el fuerte y robusto Roquefort, pasando por el versátil Camembert y el elegante Comté, la diversidad de quesos franceses es simplemente asombrosa. 

Los quesos franceses son una expresión de la riqueza de las regiones de Francia, ya que cada área tiene sus propias tradiciones y métodos de producción. Muchos de estos quesos son elaborados de forma artesanal y con ingredientes locales, lo que les otorga un carácter auténtico y único. Los franceses se toman muy en serio la degustación de queso, y la combinación perfecta de queso, pan y vino es una verdadera delicia. Cada queso cuenta una historia, y los queseros franceses continúan honrando las tradiciones que han pasado de generación en generación, lo que convierte a los quesos franceses en un patrimonio gastronómico que merece ser explorado y disfrutado. 

8- Eclair  

Los eclairs de París son una verdadera delicia culinaria que ha conquistado los corazones de los amantes de la repostería de todo el mundo. Estos exquisitos pasteles se distinguen por su elegancia y sabor inigualables. La base de masa de choux, que es crujiente por fuera y delicadamente tierna por dentro, es el lienzo perfecto para una amplia variedad de rellenos. Desde la clásica crema de vainilla hasta creaciones más audaces como el praliné, el café o el chocolate, los eclairs parisinos ofrecen una gama de sabores que satisfacen los gustos más exigentes. 

Lo que hace que los eclairs de París sean aún más especiales es su meticulosa atención al detalle. Cada uno de estos pasteles es una pequeña obra maestra, decorada con glaseados brillantes, chocolate fundido o azúcar impalpable, lo que los convierte en un auténtico placer tanto para la vista como para el paladar. En la Ciudad de la Luz, los eclairs son una tradición profundamente arraigada y una muestra de la pasión de los pasteleros por la excelencia. Así que, si tienes la oportunidad de probar un éclair en París, no dudes en hacerlo, ya que experimentarás una delicia que es verdaderamente única en su clase. 

9- Falafel 

El falafel puede parecer inusual en el contexto de la comida francesa clásica, pero en la actualidad parisina, un sándwich de falafel se ha convertido en un elemento tan icónico como un sándwich de jamón.  

Uno de los lugares más reconocidos en la ciudad para disfrutar de esta deliciosa especialidad es L’As du Fallafel, conocido por su renombre, y a menudo es común ver largas filas que se extienden por toda la calle en espera de probarlo. 

10- Pato confitado 

Para una ocasión especial, deseaba probar algo único que rara vez me aventuraría a preparar en casa y que difícilmente encontraría en los restaurantes de Madrid: un exquisito confit de pato. Este plato tradicional de la cocina francesa implica un proceso de curado del pato con sal y hierbas durante varios días en el refrigerador, seguido de una lenta cocción en su propia grasa hasta que alcance una sorprendente ternura. El resultado es una delicia sabrosa que suele conservarse durante varios meses. 

Lamentablemente, encontrar un confit de pato de alta calidad en París no es tarea sencilla debido a la meticulosa labor que conlleva su elaboración. 

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